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El deporte ya mueve US$ 2,5 billones y emerge como activo estratégico global

La industria deportiva dejó de ser solo entretenimiento para consolidarse como una de las economías más relevantes del mundo, aunque todavía enfrenta una marcada brecha de financiamiento, según el análisis de Apollo Sports Capital, difundido por Bloomberg.

El deporte ya mueve US$ 2,5 billones y emerge como activo estratégico global

El deporte atraviesa una transformación profunda y hoy constituye un ecosistema económico valuado en más de US$ 2,5 billones, impulsado por ingresos recurrentes, audiencias globales y una creciente profesionalización de su cadena de valor. De acuerdo con el informe The Financing Gap in Sports, elaborado por Apollo Sports Capital, el sector deportivo alcanzó una escala comparable a industrias tradicionales, pero continúa operando con niveles de financiamiento inferiores a su verdadero potencial.

Pese a su tamaño, el deporte mantiene un nivel de endeudamiento relativamente bajo frente a otros sectores de similar magnitud, lo que revela una brecha estructural de capital que limita su expansión. Este escenario abre oportunidades para inversores institucionales y fondos especializados que buscan activos con flujos de ingresos estables, contratos de largo plazo y una base de demanda sólida.

El análisis destaca que áreas como los derechos de transmisión, el merchandising, el entretenimiento en vivo y el bienestar son hoy los principales motores económicos del negocio deportivo.

DERECHOS DE TRANSMISIÓN: EL CORAZÓN DEL NEGOCIO

Uno de los pilares del crecimiento es el mercado de derechos audiovisuales, que genera más de US$ 60.000 millones anuales a nivel global, consolidándose como la principal fuente de ingresos para ligas y franquicias. Estos contratos suelen estar estructurados a largo plazo y ajustados por inflación, lo que les otorga características similares a activos de infraestructura o servicios esenciales.

En ligas como la NFL, por ejemplo, los acuerdos de transmisión proyectan ingresos superiores a US$ 110.000 millones hasta 2033, reflejando la solidez financiera del modelo. Para Apollo Sports Capital, esta previsibilidad convierte a los derechos de medios en activos atractivos para el capital institucional, aunque todavía subexplotados por el sistema financiero tradicional. La percepción del deporte como un sector de nicho ha limitado históricamente el acceso a financiamiento, pese a su escala y estabilidad.

CAPITAL INSTITUCIONAL Y NUEVAS ESTRUCTURAS FINANCIERAS

El informe plantea la necesidad de avanzar hacia estructuras híbridas de financiamiento, combinando deuda, capital y modelos flexibles que permitan a clubes y ligas acceder a liquidez sin perder control. Este tipo de instrumentos podría destrabar inversiones en infraestructura, estadios, tecnología y expansión internacional, sin recurrir exclusivamente a la venta de participaciones accionarias.

La creciente entrada de fondos privados en clubes europeos y franquicias estadounidenses marca un cambio de paradigma en la forma de financiar el deporte. Apollo subraya que profesionalizar el acceso al capital permitirá reducir la brecha financiera y acelerar el desarrollo sostenible de la industria.

Cerrar esa brecha también ayudaría a consolidar al deporte como una clase de activo reconocida, con métricas claras y estructuras financieras más maduras.

EL DEPORTE COMO ACTIVO ESTRATÉGICO DE LARGO PLAZO

A diferencia de otros sectores más volátiles, el deporte se caracteriza por una demanda constante, audiencias fieles y contratos multianuales que brindan estabilidad. La dimensión emocional y cultural del deporte refuerza su atractivo económico, al sostener niveles de consumo incluso en contextos adversos.

Según el informe, esta combinación de pasión y previsibilidad convierte al deporte en un activo único dentro del universo de inversiones. Uno de los principales desafíos es superar la reticencia de los prestamistas tradicionales a incorporar deuda de manera más activa en el sector.

La adopción de modelos financieros más sofisticados permitiría posicionar al deporte no solo como espectáculo, sino como motor económico global.

DESAFÍOS Y OPORTUNIDADES HACIA EL FUTURO

El camino hacia una mayor integración financiera exige equilibrio entre capital, gobernanza y sostenibilidad deportiva. Clubes y ligas deberán adaptar sus estructuras internas para gestionar inversiones de gran escala sin comprometer su identidad ni su vínculo con los aficionados.

El desarrollo de infraestructura, tecnologías deportivas y experiencias digitales aparece como uno de los principales destinos del nuevo capital. Para inversores con visión de largo plazo, el deporte ofrece retornos potenciales sostenidos, apoyados en crecimiento, estabilidad contractual y expansión global.