El precio de frutas y verduras volvió a subir y marca un 11,1% de aumento
Mientras la soja atraviesa una campaña favorable, el sector hortícola enfrenta un escenario opuesto. Menor oferta, clima adverso y mayores costos explican el incremento en frutas y verduras, según datos del BCP y referentes del sector productivo.

En un contexto donde la producción sojera se vio beneficiada por lluvias oportunas y temperaturas moderadas, el comportamiento de los precios en el sector hortícola muestra una realidad distinta. Las frutas y verduras registraron un incremento del 11,1% en enero de 2026, reflejando un escenario de presión sobre el bolsillo del consumidor.
De acuerdo con el informe del Banco Central del Paraguay (BCP), este aumento se da en un marco de inflación general contenida. En enero de 2026, la inflación interanual se ubicó en 2,7%, por debajo del 3,8% registrado en el mismo mes del año anterior, mientras que la inflación núcleo alcanzó el 3,1%, también inferior a la observada en enero de 2025. Esto indica que, si bien la inflación general desacelera, algunos rubros específicos —como frutas y verduras— continúan mostrando fuertes ajustes de precios.
Para comprender las causas desde el punto de vista productivo, 5Días conversó con el Ing. Agro. Edgar Figueredo, director general del Centro de Desarrollo y Tecnología Agropecuaria Sostenible de las Cooperativas de Producción del Paraguay (CETAPAR), quien señaló que el fenómeno responde a varios factores combinados.
“El aumento acumulado en frutas y verduras se explica principalmente por una menor oferta y mayores costos de producción, en un contexto donde estos rubros son altamente sensibles al clima y a la logística”, explicó Figueredo. Añadió que la producción local no siempre logra abastecer de manera constante al mercado, lo que genera subas marcadas en períodos de escasez.
A diferencia de la soja, que tolera mejores condiciones de calor moderado y lluvias bien distribuidas, la horticultura enfrenta mayores limitaciones. “En este sector los costos son más altos, especialmente en fertilización, y cultivos como el tomate no resisten temperaturas elevadas ni excesos de humedad, ya que aumentan las enfermedades”, detalló.
El clima fue otro factor determinante. Según el ingeniero, “las olas de calor reducen el rendimiento de los cultivos y aceleran las pérdidas postcosecha, lo que disminuye la oferta disponible y presiona los precios al alza”.
A esto se suma el impacto de los costos logísticos. Figueredo explicó que el sector hortofrutícola opera con márgenes ajustados y una alta dependencia del transporte, por lo que cualquier aumento en los costos se traslada rápidamente al precio final.
Finalmente, el titular de CETAPAR señaló que el actual nivel de precios podría responder a una combinación de factores coyunturales y estructurales. “Parte del aumento está vinculado al clima y la estacionalidad, pero también podría marcar un nuevo piso si los costos siguen elevados y la oferta continúa siendo vulnerable. El mercado puede estabilizarse, pero difícilmente vuelva a precios más bajos sin la incorporación de nuevas tecnologías y mejoras logísticas”, concluyó.
El comportamiento de los precios de frutas y verduras exponen la fragilidad del sector hortícola, que está condicionado por el clima, los costos y la logística. Mientras no se fortalezcan estos factores, la volatilidad seguirá siendo una constante en un rubro fundamental para el consumo diario.