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Esta ciudad prohibirá la publicidad de carne y de combustibles fósiles en espacios públicos

La decisión se enmarca en una estrategia más amplia para combatir el cambio climático, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y promover dietas más sostenibles, acercando los comportamientos de consumo a objetivos climáticos a largo plazo.

Esta ciudad prohibirá la publicidad de carne y de combustibles fósiles en espacios públicos

La capital de los Países Bajos se prepara para implementar una medida inédita a nivel mundial: a partir del 1° de mayo de 2026, Ámsterdam prohibirá la publicidad en espacios públicos de la carne y otros productos considerados de alto impacto climático, equiparando este tipo de promoción con restricciones similares a las impuestas durante décadas a los cigarrillos o el alcohol.

La iniciativa fue aprobada por el consejo municipal de la ciudad el 22 de enero, con el apoyo de 27 de los 45 concejales, incluyendo representantes del Partido Verde (GroenLinks) y del Partido por los Animales. La normativa prohíbe la publicidad en vallas, paradas de autobús, tranvías y otras pantallas públicas, pero no afecta a anuncios dentro de tiendas, medios digitales o impresos.

La decisión se enmarca en una estrategia más amplia para combatir el cambio climático, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y promover dietas más sostenibles, acercando los comportamientos de consumo a objetivos climáticos a largo plazo.

Productos afectados y contexto de la medida

La prohibición no solo incluye la carne, producto que ha sido señalado por estudios sobre su alto impacto ambiental debido a las emisiones y al uso del suelo y el agua, sino también publicidad de viajes aéreos, cruceros y automóviles impulsados por combustibles fósiles.

Las autoridades sostienen que estos productos y servicios contribuyen de manera significativa a las emisiones globales de carbono; por eso, consideran la publicidad de los mismos en espacios públicos como una contradicción con los objetivos climáticos y de salud pública. Grupos ambientalistas y organizaciones como ProVeg Países Bajos respaldan la medida, remarcando que la presencia constante de estos anuncios normaliza hábitos insostenibles.

Reacciones y antecedentes locales

Aunque la iniciativa marca un hito global por aplicarse en una capital, no surge de cero: otras ciudades neerlandesas como Haarlem, La Haya, Utrecht, Delft, Nijmegen, Bloemendaal y Zwolle ya implementaron o experimentaron con restricciones similares en los últimos años, enfocándose en publicidad de productos con alta huella climática o de combustibles fósiles.

Sin embargo, la medida ha generado debates sobre su alcance y posible impacto real, así como advertencias de posibles recursos legales por parte de la industria publicitaria y sectores económicos, que argumentan riesgos para la libertad comercial y contractual en espacios urbanos.

Objetivos de largo plazo y señales al resto del mundo

Las autoridades locales han vinculado la prohibición a objetivos más amplios: para 2050, aspiran a que al menos el 50 % de la dieta de la población esté basada en proteínas vegetales, como parte de un plan de sostenibilidad alimentaria y reducción de emisiones.

La medida de Ámsterdam se suma a un creciente movimiento global de gobiernos locales y organizaciones que buscan reducir la exposición pública a mensajes que promueven productos con impactos ambientales significativos, alineándose con tendencias similares relativas a la publicidad de combustibles fósiles y de productos nocivos para la salud.