Lululemon bajo presión: fundador pide reestructurar el consejo y redefinir la marca
La ofensiva llega tras salida del CEO y dudas del mercado sobre rumbo estratégico y gobernanza.

“Mis intentos por una solución sensata no han sido correspondidos”, escribió Chip Wilson en una carta dirigida a los accionistas. La frase no es un desahogo aislado: es la señal más reciente de una batalla por el control estratégico de Lululemon Athletica, la marca que él mismo fundó y que hoy atraviesa un momento de incertidumbre corporativa.
El empresario, uno de los mayores accionistas independientes con 4.27% del capital a diciembre de 2025, propuso reemplazar a más de tres directores del consejo y exigió desclasificar el board para que todos sus integrantes sean sometidos a elección anual. La presión escala en medio de una transición delicada tras la salida del CEO Calvin McDonald, sin sucesor claro.
Gobernanza bajo fuego
Wilson no se limitó a cuestionar nombres propios. Su ofensiva apunta a la arquitectura de poder dentro de la compañía. Al pedir la desclasificación del directorio, busca desmontar el sistema escalonado que protege a los directores de ser removidos en bloque, una práctica común en empresas estadounidenses que desean blindarse ante activistas.
Según explica en la carta, el actual esquema limita la rendición de cuentas y dificulta una respuesta rápida a los desafíos estratégicos. El mercado ha observado con atención estos movimientos: en los últimos años, los inversores institucionales han presionado por mayor transparencia y gobernanza más flexible en empresas de consumo global.
La batalla por la creatividad
El eje más sensible de la crítica no es financiero, sino identitario. Wilson sostiene que el consejo carece de experiencia creativa suficiente para proteger la esencia de la marca, especialmente en un sector donde el branding es tan decisivo como el margen operativo.
Para revertir lo que considera una desconexión con el ADN original de la compañía, planteó crear un nuevo comité especializado en:
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Supervisión de marca y posicionamiento global
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Desarrollo de producto y diferenciación técnica
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Estrategia creativa y narrativa de marketing
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Evaluación de talento directivo vinculado a innovación
El mensaje implícito es claro: Lululemon no enfrenta solo una crisis de liderazgo, sino un riesgo de dilución de identidad en un mercado hipercompetitivo dominado por gigantes como Nike y marcas emergentes como On Running.
La ofensiva ya había comenzado
No es la primera vez que el fundador impulsa un proxy fight. En 2025 nominó a tres directores independientes: Marc Maurer, ex co-CEO de On; Laura Gentile, ex CMO de ESPN; y Eric Hirshberg, ex CEO de Activision. La selección no fue casual: combinaba experiencia en deporte, marketing y cultura digital.
Esa jugada se produjo después de que la empresa anunciara la salida de McDonald sin presentar un plan sucesorio robusto. Para Wilson, esa falta de claridad fue una señal de debilidad estratégica. Desde entonces, la tensión entre fundador y directorio ha ido en aumento.
Mercado, transición y presión competitiva
Lululemon ha sido una de las historias de crecimiento más exitosas del segmento “athleisure”, con expansión agresiva en Asia y consolidación en Norteamérica. Sin embargo, el contexto ha cambiado. El consumidor de clase media-alta es hoy más selectivo, la competencia presiona precios y la innovación se acelera.
Datos recientes de la industria muestran desaceleración en el gasto en indumentaria deportiva premium en Estados Unidos, según reportes sectoriales del Departamento de Comercio. Al mismo tiempo, marcas como On han capturado cuota con propuestas más técnicas y storytelling centrado en performance.
En este entorno, la ausencia de un liderazgo ejecutivo sólido y de un mensaje estratégico coherente puede impactar la valoración bursátil. El mercado suele castigar la incertidumbre en la cúpula directiva, especialmente cuando proviene de disputas internas.
El trasfondo macro: activismo accionarial en auge
El caso de Lululemon se inserta en una tendencia más amplia. En Wall Street, el activismo de fundadores y fondos ha ganado terreno como herramienta para forzar cambios en gobernanza, asignación de capital y estrategia. Empresas de consumo, tecnología y energía han sido escenario de batallas similares en los últimos años.
El hecho de que el propio fundador impulse la presión añade complejidad: no es un fondo oportunista, sino el creador de la marca cuestionando el rumbo de su legado. Con una participación relevante, aunque minoritaria, Wilson busca influir sin control total, una posición típica del activismo moderno.
La disputa no solo definirá la composición del directorio. Pondrá a prueba si Lululemon puede reinventarse sin perder su identidad original. En un mercado global que premia coherencia estratégica y castiga improvisación, el desenlace será observado de cerca por inversionistas que evalúan no solo cifras, sino capacidad de ejecución y visión de largo plazo.