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Paraguay busca competir con Uruguay en la provisión de carne ovina al Golfo

La reciente apertura del mercado de Emiratos Árabes Unidos (EAU) a la carne ovina paraguaya marca un punto de inflexión en la estrategia de diversificación exportadora del país y abre la puerta a una competencia directa con proveedores regionales consolidados, como Uruguay, en un destino de alto poder adquisitivo y fuerte demanda de proteínas de calidad. El viceministro de Comercio y Servicios, Rodrigo Maluff, destacó que el acceso al mercado emiratí no solo amplía la canasta exportadora, sino que impulsa inversiones en genética, infraestructura y sistemas productivos más eficientes, elevando el estándar del sector pecuario local.

Paraguay busca competir con Uruguay en la provisión de carne ovina al Golfo

En ese contexto, Maluff realizó una visita técnica a la Granja San Bernardo, en Alto Paraná, un establecimiento que viene desarrollando genética animal de primer nivel y que lidera, además, el mayor proyecto de cría porcina de la historia del Paraguay. La apertura de mercados, sostuvo, actúa como catalizador de competitividad: empuja a los productores a mejorar instalaciones, cumplir exigencias sanitarias más estrictas y profesionalizar procesos para sostener un posicionamiento internacional en segmentos premium.

El ingreso al mercado emiratí es particularmente estratégico. Emiratos Árabes Unidos importa más de 40.000 toneladas anuales de carne ovina, por un valor que supera los US$ 300 millones. India lidera el abastecimiento, seguida por Sudáfrica, Kenia, Pakistán, Kazajistán y Uruguay, entre otros. Con la habilitación sanitaria, Paraguay se suma a ese selecto grupo de proveedores y apunta a disputar participación en un mercado donde la trazabilidad, la calidad y el cumplimiento de protocolos son determinantes para ganar contratos de largo plazo.

Desde el sector productivo, Hugo Schaffath, uno de los propietarios de la Granja San Bernardo, afirmó que el país ya exporta genética ovina de alto nivel a Uruguay y Argentina y que está en condiciones de convertirse en exportador regular de carne ovina. “Estamos muy cerca porque ya tenemos genética de primer nivel en todas las razas, el conocimiento productivo, condiciones climáticas favorables, productores y frigoríficos que faenan exclusivamente carne ovina que ya venden a Israel y Singapur, ahora también a Emiratos”, explicó. La meta es posicionar a Paraguay como un oferente regional competitivo, capaz de complementar —y en algunos nichos disputar— el espacio que hoy ocupa Uruguay en el suministro al Golfo.

Apuesta porcicultora de gran escala

En paralelo, el sector porcino acelera su proceso de transformación para “jugar en las grandes ligas” de la exportación. La Granja San Bernardo, junto con el Grupo Costa de España, proyecta inversiones por US$ 300 millones en los próximos cinco años, con la promesa de generar 15.000 empleos directos y beneficiar a entre 45.000 y 50.000 personas en toda la cadena productiva. Hoy Paraguay cuenta con unas 42.000 madres productivas y produce entre 85.000 y 90.000 toneladas de carne porcina al año. Las proyecciones del sector apuntan a alcanzar 120.000 madres en cinco años, con una producción de entre 330.000 y 350.000 toneladas.

A nivel de proyecto, el salto es aún más contundente: con el Grupo Costa, se pasará de 3.000 a 40.000 madres, un hito para la porcicultura nacional. “Para pasar de 18.000 a 150.000 toneladas de producción necesitamos más mercados. El Gobierno nos está ayudando mucho y hemos hecho un trabajo conjunto con el sector privado. Ya logramos aperturas importantes como Taiwán, Singapur, Filipinas y Uruguay”, subrayó Schaffath.

Europa en el radar

La firma del Acuerdo Mercosur–Unión Europea aparece en el horizonte como un desafío y una oportunidad para elevar el estándar productivo. Las exigencias europeas en bienestar animal, trazabilidad y sostenibilidad obligarán a una adaptación de procesos, pero también podrían abrir un mercado de alto valor agregado para las carnes paraguayas. “Si queremos llegar a esos mercados, debemos prepararnos con los más altos estándares de producción y calidad. Creemos que el acuerdo será beneficioso para el sector”, afirmó Schaffath.

El avance en la apertura de mercados responde, además, a una coordinación público-privada que involucra al Ministerio de Industria y Comercio, al Ministerio de Relaciones Exteriores y al Senacsa. Ese engranaje institucional permitió concretar habilitaciones en destinos clave como Taiwán, Singapur y Filipinas, y mantiene en agenda nuevos accesos a Corea y Japón. En el frente ovino, la habilitación de Emiratos no solo diversifica destinos: coloca a Paraguay en la cancha de los grandes proveedores regionales y lo empuja a competir, cara a cara, con Uruguay por un espacio en la mesa de los mercados premium del Golfo.