Piscicultura gana terreno como alternativa rentable y sostenible en Paraguay
La piscicultura se consolida en Paraguay como una actividad productiva con alto potencial económico, social y ambiental. Así lo destacó la doctora Susana Barúa, especialista en el área, quien explicó que la cría controlada de peces representa una oportunidad de negocio en crecimiento, impulsada por la demanda de alimentos de alto valor nutritivo y la disponibilidad de recursos naturales en el país.

Barúa señaló que la acuicultura comprende la producción de organismos acuáticos, mientras que la piscicultura se enfoca específicamente en la cría de peces en ambientes controlados. Según indicó, esta actividad avanza de forma gradual, pero sostenida, generando ingresos tanto para pequeños productores como para empresas, además de crear fuentes de empleo y contribuir a la seguridad alimentaria mediante la producción de proteínas de calidad.
La especialista remarcó que el desarrollo del sector también ayuda a reducir la presión sobre los recursos naturales, principalmente la pesca extractiva en ríos y lagos. Este fenómeno no solo se observa en Paraguay, sino a nivel global, donde la acuicultura ha cobrado relevancia debido al crecimiento de la demanda de pescado y la necesidad de preservar los ecosistemas acuáticos.
En el contexto nacional, Barúa explicó que las especies más cultivadas son la tilapia, el pacú y la carpa. La tilapia, introducida en el país hace varias décadas, lidera la producción debido a su rápida adaptación y crecimiento, mientras que el pacú, especie nativa, también ha demostrado excelentes resultados en sistemas de engorde, convirtiéndose en una alternativa rentable para los productores.
CÓMO EMPEZAR EL NEGOCIO
La experta resaltó que iniciar un emprendimiento piscícola no requiere necesariamente grandes extensiones de terreno. Incluso estanques de aproximadamente 300 metros cuadrados pueden convertirse en unidades productivas rentables si se gestionan con enfoque empresarial, registrando inversiones, costos y márgenes de comercialización.
El crecimiento del mercado interno representa otro factor favorable. Actualmente, el consumo de pescado en Paraguay ronda los 7 kilogramos por persona al año, cifra que se mantiene por debajo de los niveles recomendados por organismos internacionales, lo que evidencia un amplio margen para la expansión del sector. Datos oficiales señalan que la piscicultura nacional produce alrededor de 19.000 toneladas de carne al año, cubriendo cerca del 60% del consumo local y demostrando un significativo potencial de crecimiento productivo.
Barúa explicó además que la producción piscícola puede adaptarse a diferentes infraestructuras. Los productores pueden trabajar con estanques excavados, piletas de cemento o sistemas con geomembrana, dependiendo de las condiciones del suelo y la disponibilidad de agua. Asimismo, resaltó la importancia de contar con asesoramiento técnico especializado para garantizar la eficiencia y sostenibilidad de los proyectos.
Otro aspecto destacado es la integración de la piscicultura con otros rubros productivos, especialmente la ganadería. En regiones como el Chaco paraguayo, productores han comenzado a aprovechar reservorios de agua utilizados para el ganado, incorporando la cría de peces como una forma de diversificar ingresos y optimizar recursos. Esta integración productiva está favoreciendo el crecimiento del sector en departamentos como Presidente Hayes, Boquerón y Alto Paraguay.
COMERCIALIZACIÓN
En cuanto a la comercialización, Barúa indicó que los pequeños productores suelen vender directamente al consumidor, lo que permite mejorar su rentabilidad. En paralelo, grandes empresas del rubro ya ofrecen productos con mayor valor agregado, como filetes de tilapia disponibles en supermercados, restaurantes y pescaderías, además del aprovechamiento de subproductos para la elaboración de balanceados.
La especialista reconoció que aún existe una brecha entre la oferta y la demanda de pescado en el país, debido a limitaciones en la producción y la falta de estadísticas precisas del sector. No obstante, sostuvo que el mercado presenta amplias oportunidades para nuevos emprendedores, considerando la disponibilidad de tierras, agua y condiciones climáticas favorables.
Respecto a los precios, Barúa destacó que el pescado de cultivo mantiene una cotización estable y competitiva. Indicó que especies como el pacú pueden alcanzar precios atractivos, especialmente cuando se comercializan con valor agregado o a través de la gastronomía, lo que incrementa considerablemente los ingresos de los productores.
La experta subrayó que uno de los principales desafíos es fomentar la asociatividad entre los piscicultores, ya que la organización colectiva permite aumentar el volumen de producción, mejorar la comercialización y acceder a mejores oportunidades de mercado.